La Royal Shakespeare Company (RSC) anunció hoy la reapertura al público bajo un mismo techo de los teatros Royal Shakespeare y Swan, en Stratford upon Avon a finales de noviembre, tras una profunda transformación.
Las obras, que han costado el equivalente de 135 millones de euros (172,9 millones de dólares), estaban destinadas a conseguir una mayor proximidad entre los intérpretes y la audiencia.
A partir del 24 de noviembre, el público podrá redescubrir y explorar esos teatros, dotados de un auditorio nuevo con capacidad para mil personas sentadas, así como la torre, de 36 metros de altura, y nuevos espacios para exposiciones, cafés y restaurantes con vistas sobre el río Avon y la campiña circundante.
Las instituciones que conforman el Consorcio del Centro Federico García Lorca han acordado este jueves asumir el sobrecoste de la obra para finalizar el edificio que albergará el legado del poeta, cifrado en unos 3,5 millones de euros, y posibilitar así su apertura para comienzos de 2011.
El Matadero de Madrid cuenta desde este viernes con una nueva Nave del Español que se dedicará exclusivamente al teatro y en la que se incluyen un espacio escénico, salas de ensayo, aulas, vestuarios y camerinos.
Este nuevo espacio, que cuenta con una extensión de 2.500 metros cuadrados, ha sido inaugurado por la delegada del Gobierno en Madrid, Amparo Valcarce; el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón; y la delegada de las Artes, Alicia Moreno.
El grupo “69 a la Cabeza” dice que sus muñecos porno son otro invento argentino. Sin ser chabacanos, van derecho a los papeles y hasta Batman y Robin se ponen extremos. La idea es que la gente se identifique y se anime a más.
Igual que en una porno pero sin carne, piel ni hueso. Los porno títeres son muñecos articulados y súper expresivos pero, a diferencia de casi todos los de su tipo, estos tienen genitales. Y tienen sexo explícito entre ellos, se apasionan, se entregan, disfrutan y a veces, son mucho más que dos.
Ufff. Fue lo más haber hecho la reserva del hotel desde el invierno pasado. El nuevo Axel, más amplio, más rosa, máximo “confort” para unos días que sobre ante todo tenían que ser con-for-ta-bles. Súper... De no ser así me hubiese sido imposible pagar la millonada que estaban pidiendo los hoteles por aquellas fechas en que Barcelona se vestía de gala y olisqueaba dólares por doquier. Dólares que nosotros, supuestamente sobrados de ellos nos dejábamos sin miramientos a cambio de un buen musicón, chulos a mansalva y varias opciones variopintas para nunca escuchar el “Last Dance”. La ciudad Condal hacía su agosto y agosto, ilusionado, se dejaba querer. Ella amariconada y organizadora, maga, total, friendly. Agosto endemoniadamente caluroso.

Antes y después de Shakespeare |
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